martes, 19 de octubre de 2010

Alguien lo ideó de esa manera.

Tienes dos, seis y diez años y ves todo con ese color que solo esa edad te permite apreciar, la auténtica niñez, inventada por los que más saben a sabiendas y preparándote para los futuros palos de la vida. Yo llegué a verla, estuve algunos años con ella y me desvanecí para hacerme grande.

Ahora todo tiene otro color, no son todos reyes, mayordomos y princesitas pero al menos estos tres grandes personajes si me acompañan.

jueves, 16 de septiembre de 2010

SUEÑO DE ENSUEÑO

Fue ayer cuando me levanté en otro país. Allí todo era mejor, un nuevo sol brillaba o si ya no nuevo, radiante a más no poder. Ese país que cada vez siento más cercano.

Me desperté entre esas cuatros paredes teñidas de rojo. Un rojo aún difícil de ver pero que con tiempo en blanco se volvería. El día transcurría sin ninguna novedad bajo ese cielo Genevois. Alguna que otra nube lo cubría pero era eso lo que lo hacía especial. Nada como estar allí.
Poco a poco el día iba pasando cuando una llamada me sacó de ese mundo de ensoñación. Era la tía que estaba en España de vacaciones para decirme que hoy mismo llegaba a esa habitación roja un joven estudiante. La ocuparía y la haría suya, algo que yo nunca habría podido conseguir, y por tan sólo unos simples francos.
El resto del día lo pasé limpiando y adecentando el apartamento para que se lo encontrara en las mejores condiciones. Así fue.

Llegó y tras él, su madre, alguien a quien ya conocía. Venían de Madrid y se encontraban algo perdidos. Les ayudé, muy a mi pesar pero otra cosa no podía hacer ,dar de beber al que tiene sed y de comer al hambriento.

Tuve que hacer de tripas corazón y continuar con sonrisas que no me pertenecían, aún así, seguí con la farsa como si entre aquella señora y yo nada hubiera pasado. Entró en mi vida y salió como lo hacen tantas personas con esa impersonalidad típica de gente desarrollada.
Nada ocurrió con ella, hicimos como si no nos conociéramos y así finalizó el día, de la manera más sencilla.
La ira a estas alturas era tal que podía conmigo así que respiré y me dije: ´´no hay por qué, empecemos de cero``
La llamada de mi tía diciéndome que tan solo se quedaría quince días me alivió. Todo volvió a la normalidad.

martes, 2 de marzo de 2010

Llegó no hace mucho, apenas dos meses... pero parece que ya forma parte de lo más profundo de mi. Llegó sin avisar como suele ocurrir con todo este tipo de cosas, llegan, te saludan y te dejan como regalo un futuro lleno de miedos, inseguridades y anhelos.

Como persona criada en un país desarrollado te dices una y otra vez que no pasa nada, que A TI no te va a suceder eso que al resto de la humanidad en más de medio mundo sí le sucede.

Aquí no. Aquí vives creyendo el resto de tu existencia que serás feliz, que alcanzarás metas que nadie consiguió y que te harás mejor persona... mejor para qué, ¿para acabar en el mismo lugar?
Empiezas a considerarte un pobrecito más, uno de los que el resto del mundo se tendría que apiadar pero así tampoco llegamos a encontrar la clave a todo esto, no así ni de este modo.

Empiezas a valorar tu vida, la tuya y la de nadie más, al fin y al cabo es esa la que te esta dando regalos que según como te los quieras tomar pensarás que son el fin del mundo o el regalo más bello que jamás te podrían hacer. ¿Con cual de los dos me quedo?, ¿intentamos canalizar lo negativo para que mañana se convierta en positivo y aprender de los errores?, ¿o mejor nos creemos que no hay nada malo, que todo pasa por algo, que seré mejor persona?